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Viajero M

La fiesta que me hizo llorar

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29 de Julio del 2019

Estoy en Oaxaca, conociendo de manera apresurada algunos de los puntos turísticos más importantes, venimos de invitados a un Fam Trip. Los «fam trips» o «viajes patrocinados» son divertidos porque no cuestan y conoces varios lugares; sin embargo, son rápidos y siempre dejan sensación de querer quedarte más, la verdad es que el tiempo no es suficiente.

Hoy es la Guelaguetza; he escuchado que es una fiesta magnífica. Danny ya tuvo la fortuna de ir y cada vez que sale el tema me presume lo que considera ella como una de las mejores experiencias que ha tenido.

Yo estoy tranquilo, he escuchado que es bonita pero, por alguna razón no estoy ansioso, ni extasiado, sólo estoy a la espera de confirmar si lo que me han dicho es cierto. Parece que estamos llegando, alcanzo a ver algo a través de la ventana del autobus que nos transporta….

¡¿Eso es la cola para entrar?! Simplemente no me puedo creer lo que estoy viendo. -¿Danny, esa es la cola de entrada?-. pregunto. -Así es, yo estuve ahí la última vez que vine, es la entrada para los que quieren entrar gratis pero te tienes que formar desde muy temprano para poder entrar.- contesta ella.

La fila es kilométrica, nosotros seguimos avanzando a buena velocidad en un transporte y la fila no para. Pienso -Menos mal que ya tenemos nuestros boletos-.

Hemos llegado, bajamos del transporte y nos acercamos al auditorio, que en ese momento se escucha más como un estadio de futbol. Se escucha ese zumbido que me encanta, que me recuerda a mis días de futbolista.

Ixpanea, una youtuber que nos acompaña en el viaje, tiene que hacer unas tomas para el trabajo y me pide ayuda. Danny, se adelanta para esperarme adentro mientras yo ayudo a Ixpanea.

Ahora sí estoy ansioso por entrar, no quiero perderme ningún detalle y eso provoca que haga un mal trabajo con el favor solicitado. (Ixpanea, si lees esto, lo siento)

Al llegar a seguridad me detienen porque no puedo ingresar con tripié. ¡Maldita sea! la guardia no me quiere dejar pasar y me empiezo a molestar pero sé que las reglas son las reglas y que voy a tener que dejar el tripié guardado con ellos para recogerlo en la salida. La verdad no quiero porque la recogida de objetos en un evento tan grande es horrible.

Mi salvadora se acerca. Siempre tan amable, se acerca a nosotros para ver qué sucede y me pregunta.- ¿Qué pasa?.- Le digo que no me dejan meter el tripié, que ni modo, lo tendré que recoger a la salida. Se voltea con amabilidad y muy cordial le pide al guardia que por favor me deje ingresarlo, que no lo sacaremos de la maleta. Esa es una de las cualidades de Danny que admiro y que debo practicar, siempre es mejor hacerlo por el lado de la cordialidad y amabilidad.

Entramos y tengo oportunidad de ver el Auditorio Guelaguetza el cual está impresionante y lleno. Mientras buscamos nuestros asientos el conductor del evento da inicio a la fiesta.

¡Wooow! la música en vivo, el ambiente, la gente, todo está en sincronía en ese momento y es emocionante. Empiezan los bailes y ya no recuerdo en cuál baile, empiezo a llorar, al principio nadie se da cuenta o al menos eso creo.

Después sólo me queda disfrutar uno de los eventos más hermosos que he visto mientras lloro y lagrimeo a ratos. La guelaguetza es ofrenda. La Guelaguetza es Oaxaca. La Guelaguetza es México. La Guelaguetza es el reflejo perfecto de respeto, de culturas, de solidaridad y de que todo es increíble cuando decidimos compartir aquello que nos hace diferentes.

Compartiendo el arte de viajar y descubrir

Viajero M.

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