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Viajero M

El tiempo es más valioso que el oro

A pocos días de empezar Viajeros sin Fronteras

Quedan pocos días para comenzar el viaje al fin del mundo, todo es una locura, es impresionante ver cuántas cosas hay que dejar bien antes de irse: responsabilidades en trabajos, pertenencias ordenadas, acuerdos con familias y demás. Hablar y contar el proyecto es algo muy diferente a entenderlo.
Hoy me cayó el 20, hoy soy realmente consciente de lo que estamos por hacer y me doy cuenta que el tiempo es más valioso que el oro y que cualquier joya.

Me acabo de dar cuenta que 2 años (que es lo que tenemos considerado como el tiempo mínimo del viaje), es una maldita eternidad.

Cuando regrese, mi hermana ya va a estar a la mitad o casí por terminar su carrera; nuestros perros, de los que nos hemos encariñado, tienen una probabilidad de ya no estar para nosotros pues ya tienen una edad avanzada. La hermana de Danny podría estar empezando a crear una familia con hijos, de hecho podríamos perdernos el proceso de embarazo.

Para nuestro regreso, nuestras amistades podrían haber crecido en sus carreras laborales mientras nosotros nos econtramos con un hueco laboral que podría considerarse importante.

El tiempo es más valioso que el oro porque me acabo de dar cuenta que tal vez me hubiera gustado disfrutar más a mi hermana, a mi madre y a mi padre antes de irme. Tal vez me obsesioné demasiado con Viajero M. Aunque creo que era necesario para desarrollarlo, eso hizo que sacrificara bastante de mi convivencia familiar.

Es una tristeza que no podamos recuperar el tiempo. Un elemento más precioso que cualquier piedra y más caro que cualquier bien.
El tiempo sólo podemos utilizarlo para una cosa. Cada minuto, cada hora, cada día gastamos tiempo y nosotros debemos decidir en qué utilizarlo, y en la mayoría de los casos esa decisión involucra sacrificar tiempo para otras cosas.

¿Estamos utilizando el tiempo en las cosas que queremos o lo estamos desperdiciando?

En mi caso le he otorgado tiempo a Viajero M que le he quitado a mi familia; no obstante, siento que fue necesario para desarrollar mi sueño y no me arrepiento de ello, sólo soy consciente de que después del viaje quiero equilibrar mejor el tiempo que me quede.

Al mismo tiempo me doy cuenta de lo siguiente: la mayor parte de las personas que conocemos odia lo que hace, odia el trabajo que tiene. Alrededor del 90% de las personas que conozco trabaja 8 horas diarias o más en algo que no les satisface pero que cumple con darles el poder económico que necesitan o quieren. Odiar la mitad de la vida a cambio de lujos y dinero suena a un trato con el diablo, un trato tentador que siempre estará abierto, que siempre estará asechando. De momento prefiero intentar vivir haciendo lo que amo.

¿Cuánto de nuestro tiempo estamos dispuestos a gastar en hacer algo que no nos gusta por dinero en este mundo tan cruel?

El tiempo es más valiosos que el oro y tengo toda la intención de hacerlo valer. Quiero conocer y descubrir el mundo mientras pueda porque uno nunca sabe si tendrá que firmarle al diablo o no.

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