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Viajero M

A 8 días de irnos tuvimos que cambiar los planes radicalmente

Estamos a 8 días de irnos; la empresa de transporte que nos va a llevar a Morelos no me ha contestado y mi celular suena, parece que un mensaje me ha llegado. El primer hospedaje al que llegaríamos me ha cancelado repentinamente….

Frustración y odio es lo que siento hacia las empresas en este momento. Los procesos burocráticos sólo entorpecen la manera de crecer a través del famoso «ganar-ganar»

Lo que sucedió es lo siguiente: logramos encontrar un airbnb que estaba dispuesto a hospedarnos varios días en Morelos a cambio de que le hiciéramos un video exclusivo y que lo mencionáramos como parte de nuestra ruta.

La dueña, llamémosle Flora, nos confirmó hace días sobre la reservación de su departamento. Repito, hace días nos dijo que no había problema y que ya lo tenía todo listo para recibirnos.

Ustedes imaginarán la cantidad de palabras que pasaron por mi cabeza. Contratiempos y dificultades nos surgen a todos; pero la querida Flora, comenzó a poner pretextos hasta que terminó diciendo que no «pensándolo bien, ya no estaba interesada y que su esposo no le veía beneficio». Así, sin más, nos dejó sin hospedaje a pesar de haberlo dejado establecido con tanta formalidad.

Esto nos ha enseñado algo, nos ha mostrado lo complicado que es acordar convenios y la perdida de tiempo que esto conlleva en algunas ocasiones.

Hemos decidido cambiar el plan repentinamente a solo 8 días, estamos vueltos locos porque hemos decidido dejar a un lado la búsqueda de patrocinios y convenios, uno de los elementos que era de los más importantes para cubrir y financiar el viaje.

Estamos a 5 días de irnos y no podemos dormir
Dios santo, qué está pasando. Siento mi cuerpo temblar de ansiedad todo el tiempo, las uñas no se despegan de mi boca.

Estamos en el dentista y Danny se acaba de levantar de la silla reclinable con la boca toda llena de un material amarillo que se usa para hacer retenedores; se levantó apresurada y cuando todavía no se podía. Esto es un reflejo de lo ansiosos que estamos.

Repito, no puedo mantener las piernas quietas. En casi todo el día tengo todas las emociones a mil por hora: tristeza, felicidad, emoción, miedo; todas juntas y a todo lo que dan.

4 días de irnos y la computadora que compré no funcionó, me recargo en la pared.

¡La maldita computadora que compré para trabajar durante el camino no sirve, tiene un defecto de fábrica!

El enojo, la impotencia y la frustración al ver mi nueva computadora trabada en una pantalla negra sólo me hace querer ir a BestBuy a arrancarle la cabeza a todos.

Sólo puedo pensar en la cantidad de dinero que me costó la computadora y en la pelea que estoy dispuesto a ofrecer si no me cambian el equipo. Así que cierro la porquería que me vendieron, la meto en su caja, tomo las llaves de mi carro y acelero lo más rápido que puedo a la tienda para que me la cambien.

Estoy manejando muy angustiado porque el recibo no lo tengo, se lo entregué a una persona para que me ayudara a sacar la factura y esa factura tampoco la tengo en este momento así que ya me imaginé peleando con los empleados de la tienda para que me cambien el equipo.

Llego y efectivamente, conseguir que me cambien el equipo es problemático y tedioso pero al final, después de 2 horas y un poco más, puedo cantar victoria.

Ahora que estoy un poco más tranquilo y a tan pocos días de irnos, noto que hay un mensaje escrito entre viento y sombras:

Después de un año de planificación, el viaje nos está mandando un mensaje claro: «Las aventuras no se pueden planear, podrás orientar y elegit un poco el camino pero el resto es incontrolable» «Bienvenidos Héctor y Danny al mundo de los aventureros, de los mochileros, de los viajeros».

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