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Viajero M

A 2 días de irnos la tristeza me invadió

Amigos de toda la vida

Es increíble lo que me está sucediendo, estoy altamente emocionado por empezar el viaje; no obstante, el día de hoy me ha pegado una ola de tristeza, más bien, me pegó un tsunami.
Ayer me dieron ganas de llorar al despedirme de mi padre, en el último momento sentí un hueco en el estomago que me hacía lagrimear.

Hoy me despedí de mi mejor amigo y siento un grito ahogado que me llena los ojos de lagrimas. No creí que despedirme fuera tan difícil. Ver a mi mejor amigo partir y por fin ser consciente de que no voy a ver a mis seres queridos en un rato me parte el alma en este momento. Ese amigo que siempre ha estado ahí, ese amigo que estuvo en mi boda, ese amigo con el que he convivido desde mis primeros años de vida y que se convirtió en mi hermano es la persona a la que le acabo de decir: ” te quiero y te voy a extrañar un chingo” y mientras escribo esta nota no puedo dejar de llorar.

Le dije que me podía ir a visitar a donde quiera que esté para vernos un rato, que aprovechara la oportunidad de vacaciones o algún puente para darse una escapada y vernos en aquel que sea el lugar en el que andemos. Aunque, siendo honesto, no sé qué tan posible sea y eso me aterra.

Justo en este momento estoy sintiendo una emoción que no había sentido nunca. Quiero seguir el proyecto, quiero viajar y eso me ilusiona, pero me duele tener que separarme de las personas que me han acompañado en la vida. Es como arrancar una planta de la tierra en la que ha vivido 26 años para colocarla en una nueva tierra llena de incertidumbre, llena de sorpresas y de nuevas cosas. Es un sentimiento de emoción y de crecimiento doloroso. Bien dicen que crecer duele y ahorita me está doliendo mucho.

Amigo, no creí que te quisiera tanto como lo estoy sintiendo ahorita, realmente me duele saber que no te voy a ver en un rato y te voy a extrañar un chingo. A pesar de que decimos que seguimos en contacto y que podemos hablar de vez en cuando, no va a ser lo mismo y eso se siente como una puñalada en el corazón.

Quiero dejar de llorar pero me he dado cuenta que esta va a ser una noche triste en mi vida. 29 de agosto del 2019 es el día que me despedí de mi mejor amigo.

Quedan pocas horas y sólo me queda encomendarme a Dios. Es en lo único que puedo pensar; a partir de ahora son el destino y Dios quienes nos guiarán en esta aventura.