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Viajero M

Bitácora de un viajero

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Bitácora de Viajes

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Taxco, la ciudad blanca de Guerrero I Bitácora de un viajero

14/05/2018

 

Todo empezó cuando se nos acercó un señor en nuestro viaje a Huasca de Ocampo, se llamaba Sergio y según el nos había reconocido por nuestro canal. Nos explicó rápidamente que tenía un negocio de tours (Shambala) y que le encantaría que lo acompañáramos al siguiente que era un viaje a Taxco. Le dejamos muy en claro que nos encantaría pero que no nos comprometíamos a hablar bien de algo sólo por el hecho de ser invitados, entendió perfectamente y cerramos el trato.

 

Un par de días después nos encontrábamos de madrugada adentro de una van listos para conocer el pueblo mágico de la plata. Para Danny fue mágico encontrar una cobija y un lunch que proporcionaba el mismo tour; una de las cosas que amo de ella es la facilidad que tiene para apreciar y valorar hasta los más mínimos detalles.

 

Primero nos dirigimos a las pozas azules de Atzala. El lugar era precioso y habíamos llegado a muy buena hora para disfrutar los famosos cuerpos de agua. Después de admirar la naturaleza y aprender un poco sobre las pozas decidimos meternos a nadar, el agua estaba fría y la experiencia fue muy bonita. La realidad es que no estuvimos mucho tiempo en las pozas pero si el suficiente ya que los tiempos de los tours suelen ser cortos para poder aprovechar lo más que se pueda en el menor tiempo posible.

 

Al terminar con las Pozas Azules nos dirigimos al mirador de la cruz de Taxco. Un lugar de donde se puede apreciar la blancura total del pueblo mágico de la plata.

 

Terminamos nuestro recorrido visitando el pueblo mágico, donde Danny y yo decidimos separarnos del grupo para explorar un poco por nuestra cuenta; nos adentramos en lo más profundo del mercado para encontrar uno de los platillos característicos de Taxco que son los tacos de chivo, los cuales estuvieron deliciosos.

 

El resto del tiempo que nos quedaba lo ocupamos para vagar por el pueblo y visitar los puestos de plata, donde uno puede llegar a encontrar piezas que valen una fortuna; la pieza más impresionante que vimos fue una virgén como de 1.7 metros hecha 100% de plata ubicada adentro del templo de Santa Prisca.

El Secreto de Taxco: Las Pozas Azules I Bitácora de un viajero

14/05/2018

Llegar a las pozas azules de Atzala fue mareador. Las curvas del camino nos marearon tanto a Danny como a mi. Primero llegamos a un pequeño estacionamiento que quedaba como a 5-10 miuntos de las pozas, tuvimos que bajar ahí porque no se puede llegar hasta las Pozas Azules en carro.

Una de las cosas que más me gustan de este tipo de viajes es la sensación que produce el internarse en la naturaleza e ir dejando atrás la civilización, así es el sendero que uno recorre del estacionamiento a las pozas.

Cuando dimos con las pozas nos pareció algo muy bonito. Definitivamente es un lugar increíble y muy bien conservado. Recorrimos algunas de las pozas y decidimos aprovechar un poco del tiempo para nadar; sin embargo, pude ver que había una roca con bastante altura de la cual te permiten aventarte así que decidí hacerlo.

Para llegar a la roca me costó más trabajo del que imaginé y una vez parado desde el punto de lanzamiento me dí cuenta que la altura era mucho más alta de lo que había creído. Ya no había regreso así que salté.

La siguiente sorpresa fue el frío instantáneo que sentí ingresando al agua, ¡El agua estaba helada! busqué la superficie rápidamente y nadé a la orilla de la poza para salir de esta.

Nosotros no pedimos nada para comer y tampoco rentamos mesa por el tiempo que íbamos a estar ahí. Nuestra conclusión fue que es un lugar para disfrutar mínimo unas 3 horas.

Pozas Azules de Atzala en Taxco

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El Tepozteco y el lugar de las nieves I Bitácora de un viajero

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??/07/2018

Me causó curiosidad pasar la última caseta para llegar a Tepoztlán y ver a dos viajeras pidiendo «right». Ambas representaban la viva imagen del mochilero y aventurero, con las prendas gastadas, el pelo desaliñado, transmitían cansancio y al mismo tiempo un montón de alegría; gritaban y mostraban sus carteles con optimismo esperando a aquella persona de buen corazón que se decidiera a ayudarles.

«Algún día, tal vez estemos así» pensé. Tanto Danny como yo concluimos que de haber estado en el mismo sentido, nos hubiéramos animado a llevarlas.

Llegamos a Tepoztlán, nos dirigimos primero al Tepozteco, la subida fue agotadora, llegamos a la cima y Danny hizo berrinche con la ingrata sorpresa de que para acercarse al templo cobraban. Tampoco me gustó la idea pero decidí que ya estaba arriba y que valía la pena conocerlo.

¡La vista preciosa pero el pago injusto!( a menos que se utilice para mantenimiento del templo)

Probamos los Itacates en uno de los puestos que encontramos a la hora de bajar y también compramos un clamato en un envase de barro muy bonito que decidimos conservar para el recuerdo.

Exploramos durante un buen rato los locales del pueblo mágico, algunas tiendas nos sorprendieron. Danny disfruto muchísimo ver las figuras de collección representativas de pesonajes de México de la marca Chinelin; hasta acordamos ir a alguno de sus talleres para ver cómo se hacían, esperamos hacerlo pronto.

Yo por otro lado quedé fascinado un pintor, le compré una pintura de mi personaje favorito y aprecié varias de sus creaciones durante un rato. Obtuve un cariño especial hacia este señor y hacia su hija cuando algunas semanas después del viaje, su amable hija comentó una de nuestras fotografías en Instagram ¿Por qué el cariño? no lo se, simplemente así soy.

Por supuesto que en el transcurso del día paseamos por el mercado, nos encontramos con una señora argentina que una vez que agarro vuelo ya no se calló, no me mal entiendan, la señora era muy agradable y la plática fue amena pero llegó un punto en el que necesitabamos continuar con nuestro día y ella simplemente seguía hablando, fue un momento chistoso.

Visitamos las famosas Tepoznieves, no recuerdo bien que probamos pero si se que nos gustó. La única complicación de este lugar es escoger el helado entre tanta variedad.

Terminó nuestro día y disfrutamos bastante de la magia de Tepoztlán.
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